Capítulo Diez

A la mañana siguiente todavía conservaba mi forma lobuna. Estaba acostada en una cama, en un cuarto conocido: el de Dayane. Ella estaba a mi lado poniendo nuevas vendas a mi pierna. Ya no me sentía dolorida, sólo un poco cansada; así que empecé mi trasformación. Fue rápida, y un poco dolorosa debido a mi pierna, pero me encontraba bien, sólo necesitaba descansar.
-¿Dónde están ellos? ¿Están heridos? –pregunté a mi amiga, apenas se escucharon mis palabras.
-Ellos se han ido, Dan y Seth no tenían heridas como la tuya, pero están descansando todavía –dijo ella ayudándome a sentar. Entonces comprendí que los lobos que habían matado a los asesinos eran Dan y Seth.
Dayane me abrazó y salió, supuse, a atender a los chicos.
Después de sumirme en un sueño reparador, me levanté y bajé las escaleras. No había nadie además de mi amiga. Leyendo mis pensamientos, me dijo:
-Seth está afuera…esperándote –dijo con una sonrisa.
Asentí y me dirigí hacia el jardín de la casa. Caminé unos cuantos metros y me encontré con alguien sentado debajo de un árbol: Seth. Se percató enseguida de mi presencia, me sonrió y me indicó que me sentara a su lado. Me senté muy cerca de él, expetante. Él inspiró y dijo:
-Nuestra historia es larga, aunque presiento que ya has recordado unos cuantos detalles –asentí, las visiones… - Hace dos años que te conocí, y me enamoré casi a primera vista, algo en ti me atrajo desde el principio…lo mismo sentiste tú. Después de un par de meses juntos tú… presenciaste una de mis transformaciones y el Consejo decidió borrarte la parte de tu memoria que contenía mis recuerdos, pasando inadvertidos los genes que llevabas… los de la licantropía – cerró el puño, con frustración –Tu hermano era uno de nosotros por lo que no se nos pasaba por la cabeza que tu pudieras serlo también. Luego el murió y sus asesinos vinieron por tu familia. Los aires de peligro hicieron que yo volviera a tu vida y que en ti, se despertaran los genes.
Al parecer, el sabía mucho más de mí que yo misma. Ahora entendía todo: las visiones, los vacíos en mi corazón, mi cansada mente, la sensación que sentí cuando conocí a Seth…
-Tu hermano si trabajaba ayudándonos a controlar a los renegados que se colaban por los bosques, y eso le costó la vida, y por poco la tuya y la de tu familia; ya que nosotros alcanzamos a vengarnos justo después de la muerte de tu hermano… pero con los renegados equivocados, desatando la furia de los que te secuestraron.
Así que eso era… una cadena de venganzas. Todos los secretos se estaban desvelando. Sentí un fuerte mareo, y sentí como mi mente dejaba de aprisionar los recuerdos que me habían sellado.
Recordé todo. La verdadera primera vez en que me había cruzado con Seth, dos años atrás, nuestros primeros y últimos besos, aquella noche en que mi padre fue con el Presidente para modificar mi memoria…
Las lágrimas resbalaron por mis mejillas y Seth me abrazó con fuerza.
-No sabes cuánto te extrañado…- susurró –Pero ya no más…


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"Vivimos en un laberinto, donde buscamos encontrarnos a nosotros mismos perdiéndonos constantemente"
Sofia