Capítulo Cinco

A la mañana siguiente me levanté muy tarde, no tenía que ir al instituto. Dayane me telefoneó para ir a pasear por la laguna que quedaba a las afueras de la ciudad. Cuando estuvimos allá le dije:
-Dayane, ¿cómo van las cosas con Dan?
Ella pareció pensarlo por un largo segundo y me respondió.
-Él está bien, bueno, está…herido.
-¿Cómo? ¿Qué le pasó?
-Estaba con Seth en el bosque ayer y algo los… atacó.
Entonces recordé que ayer había visto heridas en Seth, pero por el tono de mi amiga supe que las de Dan eran peores. Y también recordé la charla que había tenido con mi padre el día anterior y lo que él había dicho sobre licantropía. Y el sueño de mi hermano. Y como, al final de aquel sueño, se transformaba en… lobo.
Mi mente parecía colapsar con tantos detalles suplicando por salir a formar un rompecabezas, Dayane se dio cuenta y decidió que ya era hora de regresar. Ya en mi casa, Dayane parecía alterada y se fue en cuanto me dejó en la puerta.
Mi madre estaba hablando por teléfono.
-No, todavía no ha sucedido. Sin embargo, a la madrugada, mientas dormía, tenía un poco de fiebre.
Se oyó algo en el auricular.
-Sí, estaré preparada – se oyó algo parecido a una advertencia al otro lado y mi mamá continuó, exasperada –Sé como son los cambios. Recuerda que yo fui la que cuidé a nuestro hijo.
De repente, ella se puso seria al oír algo.
-No, la manada de Seth está vigilando los alrededores. Aunque… anoche hubo un enfrentamiento con uno de los renegados, al parecer, fueron los culpables del asesinato –otro murmullo– No eran humanos, estos se convertían… Bueno, adiós.
Entré a mi habitación a hurtadillas para que ella no se diera cuenta de mi presencia.
Por ahora, estaba segura de que los asesinos de mi hermano andaban cerca, y venían por mí; eran hombres lobos, al igual que mi hermano.

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"Vivimos en un laberinto, donde buscamos encontrarnos a nosotros mismos perdiéndonos constantemente"
Sofia