Capítulo Tres

Cuando llegué a la casa me encontré con mi padre, me esperaba sentado en el sofá, al parecer, con noticias importantes.
- Hola
- Hola, papá.
- Necesito hablar contigo, Lil. No tomará tiempo. Siéntate.
Recordé, entonces, que tenía una charla pendiente con él; con todo ese asunto de los nuevos se me había olvidado por completo. Me senté al otro extremo del sofá, expectante.
- Voy a hablarte, primero, sobre la muerte de tu hermano.
Respiré profundamente tratando de contener las lágrimas que se avecinaban. Había sido muy unida a mi hermano desde pequeña, y después de su muerte no había vuelto a ser la misma niña risueña y alegre de antes, aunque con la llegada de Seth…
- Tu hermano estaba bien de salud, no estaba enfermo desde hace tiempo como te hemos dicho. Él fue… asesinado por un tipo de criaturas que no conoces. Su trabajo era el de cuidar de este extenso bosque para que ese tipo de criaturas no le hicieran daño a algún humano, y, como ves, ese trabajo le costó la vida.
- ¿De qué tipo de criaturas me hablas?
- Te estoy hablando de lobos muy singulares… En realidad, su naturaleza  no es peligrosa, ellos existen para defendernos de otros peligros pero hay algunos renegados que les impiden ejercer su trabajo como debe ser: inadvertidamente.
- Espera, papá. ¿¡Me has mentido todo este tiempo!? ¿¡Mi hermano se enfrentaba cada noche a criaturas sospechosas!?
- Lo sé, es difícil de aceptar, y no te estoy pidiendo que lo hagas, a mi me basta con que ya lo sepas. El bosque tiene muchos secretos que los sentidos humanos no perciben… y este es uno de ellos.
<< Está conversación lleva a que tengo que comunicarte que estaré ausente por un par de meses, estaré en el bosque. Voy a reemplazar a tu hermano en su trabajo ya que se necesita de hombres que conozcan muy bien el bosque, hombres con experiencia en este tipo de cosas.
- Papá, por favor prométeme que vas a ser muy cauteloso.
- Lo juro, hija. Sé que es duro para ti aceptar toda esta información de una vez, pero necesitaba que la supieras antes de que me fuera…
- Esta bien, papá. Creo que necesito descansar un rato, ha sido un día muy pesado –dije  tratando de evitar más detalles sobre cosas sobrenaturales y trabajos peligrosos, mi mente me decía que recibir más de aquella información no era conveniente… ni necesario.
- Lil, si tienes alguna inquietud no dudes en preguntarme.
Asentí con la cabeza y subí rápidamente las escaleras. Me acosté en la cama hundiendo el rostro en la almohada tratando de pasarle todas las confusiones que amenazaban con volverme loca. Sin poder luchar más con mi mente, me quedé dormida, pero alcancé a escuchar unos susurros en la puerta de mi habitación, eran de mi padre.
- Lo demás ya lo irás descubriendo tu sola…porque sólo tú vas a poder  luchar con los cambios de la… licantropía.
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"Vivimos en un laberinto, donde buscamos encontrarnos a nosotros mismos perdiéndonos constantemente"
Sofia