Rendirse? Ni lo pienses

Sentada en el susurrante prado lloraba. No lo había conseguido... otra vez. Le daban ganas de ir y pegarle miles de patadas a lo primero que se encontrara, pero ni para eso tenía fuerzas.
Sus lágrimas corrían por su rostro recordándole dolorosamente que esta vez, como muchas otras, no lo había conseguido. No había sido lo suficientemente osada, pero si lo suficientemente ingenua.
De repente una voz se oyó en la espesura del bosque cercano en el que se encontraba.

- ¿Te rendirás?

¿Se rendiría? Sonaron en su mente dos respuestas: sí y no.
Si se lo hubieran preguntado horas antes, su respuesta sería NO,pero ahora era diferente.
Ahora se sentía exhausta, incapaz y vulnerable, pero sabía que, dijera lo que dijera, valdría más en ese momento de flaqueza total.

-¿Y?- volvió a susurrar aquella voz.
- ¿Tú que hubieras hecho?- le dijo sin detenerse a pensar en su respuesta.
-Yo, si tuviera un minuto más, otra oportunidad...me hubiera arriesgado.
-¿Si hubieras tenido...?
- Sí, he aprendido que algunos caminos son irreversibles, pero otros,en los que crees que te perderás, te pueden llevar hacia caminos mejores.

Se detuvo a pensar otro momento. Era cierto, la vida no te da otras oportunidades; por esa y muchas otras razones no se recuerda si alguna vez, antes, se tuvo otra vida. Tal vez, si la gente recordara que se rindió en una vida anterior, no tendría la fuerza para intentarlo otra vez, porque el poder de la rendición hace perder el verdadero sentido del por qué vivimos.
Ahora, no importaba si lo que intentara no la llevara al camino que deseara, ella sabría aprovechar cada piedra de ese camino, en vez de pisotearla pasando rápidamente por él.
En una vida no se podría "probar", habría que arriesgarse, ya que el universo conspira para hacer tuyo el plan correcto.
Entonces, comprendió que no había derramado tantas lágrimas y sudor para después dejarlo todo en el pasado.

-No. No voy a rendirme -respondió por fin.
>>Por todas las cosas que he visto. El sol, la luna,la lluvia, la tierra, los árboles,mi confianza, mi mente, mi tenacidad, porque hacen parte de mi vida, y la de nadie más. No voy a hacerlo. No voy a dejar que alguien me diga que es para mí o que no.No permitiré que ellos se pasen la vida arruinando la mía, porque no voy a dejar que mi recuerdo se funda con las raíces del cementerio.
Si necesito mejorar, mejoraré. SI soy la mejor perseguiré el éxito hasta que se canse y decida encontrarme.

-Haces bien.
-Gracias.
-¿Por qué?
-Por ayudarme a convertir las lágrimas en confianza. Por hacer que me diera cuenta de que todavía hay un fuego que late en mi corazón.
-No podía permitir que te rindieras. Como lo hice yo.
-¿Volveré a verte?
-Tenlo por seguro. Estoy contigo,sólo llámame con tu llanto o tu alegría.

Y así, esas últimas palabras fueron susurradas por aquella voz protectora, cargada de una ilusión que se quedaría con ella.

4 comentarios:

Maria O.D. dijo...

¡Hola! Que todos tuviéramos esa voz protectora, que se nos olvida para que estamos aquí, genial relato :)
Pd. Te deje un premio en mi blog Idilio :)

Inori-Sam dijo...

Hola :) me gusto mucho tu relato, refleja muchas cosas en mi, esta estupendo tu blog sigue asi lo haces super :) felicyaciones por mi parte te segure leyendo, te dejo invitada a mi blog y si te animas me sigues http://eterno-caminate-de-la-oscuridad.blogspot.com/
Bay kuidate

Dreamer dijo...

muy hermosa tu entrada n.n esa voz siempre está presente muy dentro nuestro...nunca hay que dejar de escucharla porque nos guía por el camino correcto, el de la verdadera felicidad...nos leemos,segui así, saludos!! :)

Natalia dijo...

Ohh genial Es verdad que nunca hay que rendirse, que hay que resistir a rodo :)

"Vivimos en un laberinto, donde buscamos encontrarnos a nosotros mismos perdiéndonos constantemente"
Sofia